He leído uno de los mejores libros que ha llegado a mis manos en mucho mucho tiempo. Un libro de esos que dan ganas de no soltarlo para terminarlo lo antes posible, de esos que le dices a todos lo que leíste el día anterior (no porque a ellos les importe, sino porque tú necesitas decírselo a alguien para sentirte realizado). Hablo de Drácula de Bram Stoker.
Bram Stoker escribió muchos libros, pero este es el que más se le conoce y el que lo hizo famoso, en parte. Tengo entendido que este libro puso en marcha lo que se podría denominar “vampirismo literario”.
Quizás es raro que alguien, en este mundo de Best Sellers que vivimos actualmente, haya escogido leer “Drácula” que, aunque clásico de la literatura, no es tan cotizado como “Crepúsculo” y otros de la misma índole. Pero lo escogí y no me arrepiento, porque me llevé muchas sorpresas.
1) Me di cuenta, al poco andar, que muchos libros de aquello que llame “vampirismo literario”, al menos los que actualmente son conocidos, parten de la máxima “Todos saben lo que es un vampiro” así los lectores (de todas las edades) y así, muchas veces, los mismos personajes del libro. Pero en Drácula no pasa esto, es una de las primeras veces que se hablaba de vampiro tan ampliamente como en el libro y el autor tuvo que hacer un esfuerzo increíble para poner explicaciones en un mundo de incertidumbre, tuvo que plasmar la duda de los personajes ante los acontecimientos que ocurrían, tuvo que explicar muchas veces qué era un vampiro o, es lo mismo, contra qué se enfrentaban los protagonistas.
2) La forma de narración que escogió Bram Stoker es algo que me fascinó sobremanera y que veía por primera vez. Me explico: el libro no tiene una secuencia lineal, aunque sí temporal… ¿Cómo es esto? El libro es en sí una recopilación de muchos documentos que los personajes iban almacenando a medida que ocurría la historia (diarios de vida, telegramas, recortes de diario, fonograma, etc.). El efecto obtenido es sorprendente, ya que hay muchos narradores que el autor logró desarrollar muy bien en sus sentimientos, emociones, escala de valores, historias, etc. y cada uno narra de una forma particular diferente a los demás (unos son más creyentes, otros más racionales, unos más piadosos, otros más impulsivos, etc.) lo que da un toque realista al libro que se presenta.
3) El Doctor Van Helsing (sí, porque él fue creado por Bram Stoker) es muy distinto al que se ve en la película que lleva su nombre. Es un hombre de edad, por lo tanto no muy ágil, aunque sí muy sabio y con una gran fuerza, que pelea no con armas como espadas ni pistolas, y que no da saltos de tres metros ni nada por el estilo. Es sólo un profesor, médico, abogado, especialista en artes oscuras de Ámsterdam.
4) El factor FE. Como dije, Van Helsing no peleaba con armas humanas (o sea, no del todo) y al enfrentarse a Drácula usó armas espirituales que, a nuestro demoníaco vampiro, lo dejaban paralizado. En un momento, al destruir a una vampira que había sido infectada por Drácula, mientras se le cortaba la cabeza y se le clavaba la estaca, Van Helsing pidió que se rezara la Oración de los Difuntos del Misal, lo que me impresionó mucho pero no más que esto… la mayor arma de Van Helsing era ¡la Sagrada Hostia! sí, nuestro héroe se hacía frente a los vampiros con un arma que no podían vencer: Jesucristo mismo. Explicando que la Santa Sede le había dado permiso y absolución para usar dicho sacramento como arma, él y el resto de los buenos del libro la llevaban en un sobre por si era necesario usarla, lo que dio un nuevo vuelco al libro, aunque eso sí, la fe de Van Helsing y su respeto por las cosas sagradas era admirable. Antes de pasarlas advirtió: “No lo profanen, al menos que sea muy necesario”.
Definitivamente un excelente libro, y lo recomiendo a ojos cerrados. Para finalizar, les dejo un fragmento del mismo:
“Les haré saber algo de la historia de este hombre, que alguien ha averiguado a requerimiento mío. Luego podremos debatir cómo actuar y podremos tomar medidas en consecuencia (…) Los Nosferatu no mueren como las abejas después de haber picado. Por el contrario, se vuelven más fuertes, y al ser más fuertes, tienen más poder para hacer el mal. Este vampiro que está entre nosotros es tan fuerte como veinte hombres y es más astuto que cualquier mortal, porque su astucia ha aumentado durante siglos; tiene incluso la ayuda de la necromancia que es, como su etimología lo indica, la adivinación por medio de los muertos, y todos los muertos a los que se acerca están a sus órdenes. Es bruto, y más que eso: es cruel como un diablo y no tiene corazón. Puede aparecer sin limitaciones donde y cuando quiere y adoptar cualquiera de sus formas. Puede, dentro de su ámbito, gobernar las tormentas, la niebla, el trueno; puede gobernar a las cosas más insignificantes: las ratas, la lechuza y los murciélagos, la polilla, el zorro y el lobo. Puede crecer y volverse más pequeño, y en ocasiones puede desvanecerse y volverse desconocido (…) ¡La vida ya no significa nada para mí! No la tengo en cuenta. Pero fallar en esto no será sólo cuestión de vida o muerte. Será que nos convertiremos en algo semejante a él, en seres horrorosos de la noche como él, sin corazón ni conciencia, buscando nuestra presa en los cuerpos y las almas de quienes más amamos. Las puertas del cielo se cerrarán para siempre para nosotros (…) Continuaremos por siempre aborrecidos por todos, una mancha en la cara de Dios, una flecha en el pecho de quien murió por el hombre”. (Van Helsing en “Drácula” [Bram Stoker]).
jueves 19 de noviembre de 2009
Poema I
Quererte
y no tenerte,
desearte
y no abrazarte,
mirarte
sin poder besarte.
¡Ay, desdicha la mía!
¿Amarte en secreto
o perderte de nuevo?
¡Ay, dolor en el corazón!
Paso noches en vela
por verte mi bella...
Silencio tormentoso
del secreto tortuoso.
Si alejarme no puedo
y olvidarme no es opción,
si decirte no debo
y lo nuestro no se dió.
Dime,
¿Qué hago entonces
con este sentimiento?
¿Dónde lo encierro
para no verlo de nuevo?
¿Dónde me escondo de ti,
amada mía,
para no vivir
sólo de fantasías?
Lo peor,
es que culparte
no puedo,
me has hechizado
no queriendo.
¡Ah, eres bruja buena
de encantos de miedo!
El amor imposible
llama a mi puerta
y tú con otro
sales a fiestas.
Ayúdame,
amada mía,
que eres bruja
y hechizas.
Ayúdame a olvidarte
que ya
de nadie más
puedo enamorarme.
y no tenerte,
desearte
y no abrazarte,
mirarte
sin poder besarte.
¡Ay, desdicha la mía!
¿Amarte en secreto
o perderte de nuevo?
¡Ay, dolor en el corazón!
Paso noches en vela
por verte mi bella...
Silencio tormentoso
del secreto tortuoso.
Si alejarme no puedo
y olvidarme no es opción,
si decirte no debo
y lo nuestro no se dió.
Dime,
¿Qué hago entonces
con este sentimiento?
¿Dónde lo encierro
para no verlo de nuevo?
¿Dónde me escondo de ti,
amada mía,
para no vivir
sólo de fantasías?
Lo peor,
es que culparte
no puedo,
me has hechizado
no queriendo.
¡Ah, eres bruja buena
de encantos de miedo!
El amor imposible
llama a mi puerta
y tú con otro
sales a fiestas.
Ayúdame,
amada mía,
que eres bruja
y hechizas.
Ayúdame a olvidarte
que ya
de nadie más
puedo enamorarme.
domingo 8 de noviembre de 2009
Prisionero
Desde que tengo memoria estoy encerrado aquí. Llevo siglos escuchando la misma historia una y otra vez: que soy poderoso y todos me temen, que causo estragos naturales y todos huyen de mí, que soy vampiro, que soy demonio, que soy ángel negro, que ni estoy vivo ni estoy muerto. Tantas historias fantásticas que ahora, ni yo me creo.
Soy criatura de la noche y Señor de las tinieblas, pero, al fin y al cabo, soy un prisionero. En mi mundo soy Drácula, en tu mundo… sólo un cuento.
Soy criatura de la noche y Señor de las tinieblas, pero, al fin y al cabo, soy un prisionero. En mi mundo soy Drácula, en tu mundo… sólo un cuento.
lunes 12 de octubre de 2009
Réquiem de Morfeo
Para Esteban, esta no iba a ser una noche normal. Alrededor de él sus 30 amigos dormían plácidamente después de una tarde llena de actividades en el Campamento Pastoral, pero Esteban no lograba conciliar el sueño. Sentía en el ambiente miedo, mucho miedo, ya pasajero, ya permanente; ese miedo típico de película de terror que anuncia que algo va a ocurrir.
Pero, ¿Cómo calmar su miedo si no había nadie con quien hablar y el viento soplaba tenebrosamente?... Escribir, sí, eso era lo mejor que podía hacer, escribir para mantenerse despierto hasta la seguridad del amanecer. Sacó rápidamente un lápiz y una hoja de su mochila y empezó a anotar cuanta idea se le pasara por su mente, pero la oscuridad lo sumía cada vez más en un profundo sueño… ¡NO! no se dejaría vencer tan fácilmente, escribía más y más y más y más y… Fue débil. El lápiz cayó al suelo y sus párpados se cerraban lentamente: Estaba ya en el réquiem de Morfeo que, para el joven, fue más demoníaco que divino.
Sin ver más que una eterna oscuridad que lo aprisionaba, empezó lentamente a escuchar voces que lo llamaban: el amigo de la infancia, el tío fallecido, el amor de su vida, en fin, muchas voces familiares. Morfeo empezaba su réquiem, eran las notas graves. Pero de pronto, las voces se tornaron llantos y lamentos de mujeres y niños que clamaban por ayuda; eran las notas agudas del réquiem más tenebroso de la historia. Los lamentos crecían, sentía a lo lejos el rezo de una niña pequeña que, entre lágrimas, pedía a Dios que no la abandonara mientras que escuchaba a una mujer que con su último aliento de vida gritaba desesperada mientras era quemada viva. Todo finaliza con el llanto de una guagua, agudo e interminable, a ratos doloroso, a ratos temible.
De pronto despertó. Estaba todo más oscuro que antes y el viento ya no asustaba al joven. Trató de prender su linterna, pero no funcionó, por lo que se paró para ir a prender la luz al final del salón, sin embargo le era muy difícil caminar, ya que su cuerpo estaba rígido como una piedra. No le importó. Continuó su camino pensando solamente en su destino final. Cuando presionó el interruptor, la luz no prendió. Despertó, trato de prender su linterna y la luz del salón, pero fue en vano; su cuerpo seguía como piedra. Abrió los ojos, su cuerpo aún estaba petrificado, la linterna seguía sin prender, al igual que la luz del salón. Era Morfeo que jugaba con él tocando las mismas notas una y otra vez.
Se levantó de nuevo, pero esta vez sabía que soñaba, así que trató de despertar realmente utilizando todos los métodos que conocía para hacerlo. Primero se pellizcó fuertemente; no le dolía, pero tampoco lo despertaba. Entonces empezó a golpearse con sus manos tan fuerte como su cuerpo se lo permitía, pero el efecto fue el mismo. Temió, sí, temió. La desesperación se apoderó de él, sentía en cada fibra de su ser que no iba a poder despertar y que nunca más podría salir de aquel lugar ¿Qué más podía hacer? ¿Gritar? Sí, gritar, era su única esperanza. El joven empezó a pedir ayuda gritando lo más fuerte que podía, tenía una pequeña esperanza de que si gritaba muy fuerte, su cuerpo adormecido igual iba a gritar y allí su amigo que dormía cerca de él se despertaría y lo sacaría de esa horrible pesadilla… Pero eso no sucedió y sus fritos empezaron a peder fuerza. Sabía que no tenía sentido lo que hacía. Aún tenía miedo, pero ahora no era acompañado de desesperación, sino que de una entrega total a su fatídico destino. ¿Quién podría sacarlo de ese onírico mundo? Morfeo tocaba cada vez más fuerte.
El joven cerró los ojos un momento para evitar llorar, quería mantenerse fuerte a pesar de que sabía que estaba perdido. Cuando los abrió, apareció en un campo oscuro como la noche y vasto como lo eterno, donde lo único visible era un sendero que parecía interminable y, al lado del camino, a su amigo que dormía cerca de él. Nuevamente todas las esperanzas de Esteban se depositaron en su amigo; éste le hacia señas con la mano y lo llamaba con una voz tranquilizadora mientras un halo de luz azul lo rodeaba y lo hacía ver como una brillante estrella en medio de la oscuridad. Gran felicidad invadió al joven; estaba seguro de que su amigo había aparecido para salvarlo de su pesadilla, así que intentó correr hacia él, pero su cuerpo no reaccionaba. Era Morfeo que, despiadadamente, había puesto la esperanza en su sueño para que, tocando una nota interminable, Esteban no pudiera alcanzarla.
En un instante, todo cambió. Morfeo se aburrió de las notas largas y eternas, así que empezó a tocar un gran número de fusas y semifusas. En ese preciso momento, en el sueño, el joven empezó a correr muy rápido sin control alguno sobre su cuerpo pasando de largo a su amigo para adentrarse por el sendero. Continuó su recorrido sin poder parar, a pesar de que notaba en todo su ser un cansancio de muerte… de hecho, él sabía que hacia allá se dirigía: Hacia la muerte, hacia el descanso eterno, el “Requiem æternam”.
El miedo lo consumía cada vez más, pero de a poco una calma lo llenaba, la muerte no podía ser peor que lo que estaba viviendo. Las lágrimas empezaron a desaparecer y la desesperación, se volvió calma, estaba cada vez más cerca de aquel lugar donde la “lux perpetua” lo iluminaría disipando todas las sombras. Pero se detuvo, su cuerpo dejó de correr y, de a poco, empezaba a tiritar, mientras escuchaba una voz femenina que le decía algo inteligible para él. Toda su calma se fue y el terror volvió y se hacía más grande con cada tiritón que daba su cuerpo. “Desta… illa… desta”, no sabía si era una maldición o una advertencia de que lo peor aún no ocurría, así que trató de escuchar con más atención “despta… dilla… despta” seguía la voz femenina mientras su cuerpo tiritaba cada vez más. El joven se rindió, no lograba descifrar lo que le intentaban decir, sólo cerró los ojos y perdió toda esperanza.
“¡Despierta, tienes una pesadilla, despierta!” el joven se sobresaltó, una amiga suya lo estaba moviendo de lado a lado para despertarlo. “Ya desperté” le dijo y se levantó de un salto, aunque seguía asombrado por todo lo que había pasado. Se miraba de a poco todo su cuerpo para cerciorarse de que ya había despertado y tenía control absoluto sobre él.
Una vez que se calmó, empezó a buscar a su amigo que se había aparecido en la pesadilla para contarle lo que había soñado. Cuando al fin lo encontró, estaba tocando guitarra y le fue a hablar sin saber que –de hecho, hasta el día de hoy nadie se ha dado cuenta- su amigo era, en verdad, la encarnación de Morfeo que con su guitarra controlaba el sueño de los mortales y que, si no hubiera sido por su amiga, su Réquiem lo habría matado.
FIN.
Pero, ¿Cómo calmar su miedo si no había nadie con quien hablar y el viento soplaba tenebrosamente?... Escribir, sí, eso era lo mejor que podía hacer, escribir para mantenerse despierto hasta la seguridad del amanecer. Sacó rápidamente un lápiz y una hoja de su mochila y empezó a anotar cuanta idea se le pasara por su mente, pero la oscuridad lo sumía cada vez más en un profundo sueño… ¡NO! no se dejaría vencer tan fácilmente, escribía más y más y más y más y… Fue débil. El lápiz cayó al suelo y sus párpados se cerraban lentamente: Estaba ya en el réquiem de Morfeo que, para el joven, fue más demoníaco que divino.
Sin ver más que una eterna oscuridad que lo aprisionaba, empezó lentamente a escuchar voces que lo llamaban: el amigo de la infancia, el tío fallecido, el amor de su vida, en fin, muchas voces familiares. Morfeo empezaba su réquiem, eran las notas graves. Pero de pronto, las voces se tornaron llantos y lamentos de mujeres y niños que clamaban por ayuda; eran las notas agudas del réquiem más tenebroso de la historia. Los lamentos crecían, sentía a lo lejos el rezo de una niña pequeña que, entre lágrimas, pedía a Dios que no la abandonara mientras que escuchaba a una mujer que con su último aliento de vida gritaba desesperada mientras era quemada viva. Todo finaliza con el llanto de una guagua, agudo e interminable, a ratos doloroso, a ratos temible.
De pronto despertó. Estaba todo más oscuro que antes y el viento ya no asustaba al joven. Trató de prender su linterna, pero no funcionó, por lo que se paró para ir a prender la luz al final del salón, sin embargo le era muy difícil caminar, ya que su cuerpo estaba rígido como una piedra. No le importó. Continuó su camino pensando solamente en su destino final. Cuando presionó el interruptor, la luz no prendió. Despertó, trato de prender su linterna y la luz del salón, pero fue en vano; su cuerpo seguía como piedra. Abrió los ojos, su cuerpo aún estaba petrificado, la linterna seguía sin prender, al igual que la luz del salón. Era Morfeo que jugaba con él tocando las mismas notas una y otra vez.
Se levantó de nuevo, pero esta vez sabía que soñaba, así que trató de despertar realmente utilizando todos los métodos que conocía para hacerlo. Primero se pellizcó fuertemente; no le dolía, pero tampoco lo despertaba. Entonces empezó a golpearse con sus manos tan fuerte como su cuerpo se lo permitía, pero el efecto fue el mismo. Temió, sí, temió. La desesperación se apoderó de él, sentía en cada fibra de su ser que no iba a poder despertar y que nunca más podría salir de aquel lugar ¿Qué más podía hacer? ¿Gritar? Sí, gritar, era su única esperanza. El joven empezó a pedir ayuda gritando lo más fuerte que podía, tenía una pequeña esperanza de que si gritaba muy fuerte, su cuerpo adormecido igual iba a gritar y allí su amigo que dormía cerca de él se despertaría y lo sacaría de esa horrible pesadilla… Pero eso no sucedió y sus fritos empezaron a peder fuerza. Sabía que no tenía sentido lo que hacía. Aún tenía miedo, pero ahora no era acompañado de desesperación, sino que de una entrega total a su fatídico destino. ¿Quién podría sacarlo de ese onírico mundo? Morfeo tocaba cada vez más fuerte.

El joven cerró los ojos un momento para evitar llorar, quería mantenerse fuerte a pesar de que sabía que estaba perdido. Cuando los abrió, apareció en un campo oscuro como la noche y vasto como lo eterno, donde lo único visible era un sendero que parecía interminable y, al lado del camino, a su amigo que dormía cerca de él. Nuevamente todas las esperanzas de Esteban se depositaron en su amigo; éste le hacia señas con la mano y lo llamaba con una voz tranquilizadora mientras un halo de luz azul lo rodeaba y lo hacía ver como una brillante estrella en medio de la oscuridad. Gran felicidad invadió al joven; estaba seguro de que su amigo había aparecido para salvarlo de su pesadilla, así que intentó correr hacia él, pero su cuerpo no reaccionaba. Era Morfeo que, despiadadamente, había puesto la esperanza en su sueño para que, tocando una nota interminable, Esteban no pudiera alcanzarla.
En un instante, todo cambió. Morfeo se aburrió de las notas largas y eternas, así que empezó a tocar un gran número de fusas y semifusas. En ese preciso momento, en el sueño, el joven empezó a correr muy rápido sin control alguno sobre su cuerpo pasando de largo a su amigo para adentrarse por el sendero. Continuó su recorrido sin poder parar, a pesar de que notaba en todo su ser un cansancio de muerte… de hecho, él sabía que hacia allá se dirigía: Hacia la muerte, hacia el descanso eterno, el “Requiem æternam”.
El miedo lo consumía cada vez más, pero de a poco una calma lo llenaba, la muerte no podía ser peor que lo que estaba viviendo. Las lágrimas empezaron a desaparecer y la desesperación, se volvió calma, estaba cada vez más cerca de aquel lugar donde la “lux perpetua” lo iluminaría disipando todas las sombras. Pero se detuvo, su cuerpo dejó de correr y, de a poco, empezaba a tiritar, mientras escuchaba una voz femenina que le decía algo inteligible para él. Toda su calma se fue y el terror volvió y se hacía más grande con cada tiritón que daba su cuerpo. “Desta… illa… desta”, no sabía si era una maldición o una advertencia de que lo peor aún no ocurría, así que trató de escuchar con más atención “despta… dilla… despta” seguía la voz femenina mientras su cuerpo tiritaba cada vez más. El joven se rindió, no lograba descifrar lo que le intentaban decir, sólo cerró los ojos y perdió toda esperanza.
“¡Despierta, tienes una pesadilla, despierta!” el joven se sobresaltó, una amiga suya lo estaba moviendo de lado a lado para despertarlo. “Ya desperté” le dijo y se levantó de un salto, aunque seguía asombrado por todo lo que había pasado. Se miraba de a poco todo su cuerpo para cerciorarse de que ya había despertado y tenía control absoluto sobre él.
Una vez que se calmó, empezó a buscar a su amigo que se había aparecido en la pesadilla para contarle lo que había soñado. Cuando al fin lo encontró, estaba tocando guitarra y le fue a hablar sin saber que –de hecho, hasta el día de hoy nadie se ha dado cuenta- su amigo era, en verdad, la encarnación de Morfeo que con su guitarra controlaba el sueño de los mortales y que, si no hubiera sido por su amiga, su Réquiem lo habría matado.
FIN.
miércoles 6 de mayo de 2009
Felicidad... por Dios, por JIX.
Sólo escribo para decirle a todo aquel que lea esto que
SOY INMENSAMENTE FELIZ
Ese era mi sueño desde que era pequeñito, ser feliz y tener amigos que me quisieran por lo que soy y no lo que les puedo dar. Y ya lo cumplí, así que soy feliz porque la felicidad tocó a mi puerta y, como cumplí mi sueño, soy aún más feliz :D
Recuerdo, cuando chico, que le pedía todas las noches a Diosito, desde la soledad de mi noche, que me regalara amigos verdaderos para no sentirme tan solito... y me lo cumplió, me regaló a JIX [Juventud Institutana en Cristo], mi grupo pastoral.
Y allí conocí la felicidad verdadera, que inunda toda mi vida y quema todo mi ser...allí conocí a Dios :D y creanme que aquel que simiente su felicidad en el único Amor que no perecerá, nunca estará triste; porque, como dice la Carta a los Romanos: "¿Qué más podemos decir? Si Dios está con nosotros, ¿Quién estará contra nosotros? Si ni siquiera se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos va a dar con Él todo lo demás? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios mismo los declara justos.
¿Quién los condenará? ¿Acaso será Cristo, el que murió y, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios intercediendo por nosotros? ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Acaso las pruebas, la aflicción, la persecución, el hambre, la falta de todo, los peligros o la espada? Como dice la Escritura:
Mi felicidad se basa en amar a Aquel que nos amó primero, y fue en JIX y cada una de sus personas, que Lo conocí hasta llegar a este punto donde soy simplemente feliz. Ahora bien, ¿Quién me dice que Dios me ama? La respuesta es: Dios mismo, que me lo muestra día a día. Recordemos que "Tanto amó Dios al mundo que le dio a su único Hijo, para que todo aquel que crea en ÉL no muera, sino que tenga la Vida Eterna" (Jn 3, 16) y si algún día lo olvido, es cuestión de que vea a mis amigos y recuerde de dónde me sacó Dios y a quienes puso en mi camino para que alegraran mi vida...tanto así me ha amado Dios ¡Que hasta perdonó mis pecados cuando volví a Él arrepentido, que sanó mi alma, que enjugó mis lágrimas, que me da fuerzas, que me da fe! Díganme ustedes ahora: ¿Cómo no amarlo por sobre todas las cosas? ¿A quién iremos, aparte que a Dios, si sólo Él tiene palabras de vida eterna?
Y como en JIX Te conocí mi Dios, Dios del Amor único y verdadero , escribo esto para agradecerte por haberlos puesto en mi vida, y para agradecerles a ellos, mis amigos...mis hermanos, todo lo que me han dado, y eso es : Poder conocerte cada día más a través de su bella amistad :D
"Yo por ti encontré a Dios en mi vida, tú eres el mayor signo de su amor.
Quien ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro (...) Encontré a Jesús por ti" (Para JIX).
SOY INMENSAMENTE FELIZ
Ese era mi sueño desde que era pequeñito, ser feliz y tener amigos que me quisieran por lo que soy y no lo que les puedo dar. Y ya lo cumplí, así que soy feliz porque la felicidad tocó a mi puerta y, como cumplí mi sueño, soy aún más feliz :D
Recuerdo, cuando chico, que le pedía todas las noches a Diosito, desde la soledad de mi noche, que me regalara amigos verdaderos para no sentirme tan solito... y me lo cumplió, me regaló a JIX [Juventud Institutana en Cristo], mi grupo pastoral.
Y allí conocí la felicidad verdadera, que inunda toda mi vida y quema todo mi ser...allí conocí a Dios :D y creanme que aquel que simiente su felicidad en el único Amor que no perecerá, nunca estará triste; porque, como dice la Carta a los Romanos: "¿Qué más podemos decir? Si Dios está con nosotros, ¿Quién estará contra nosotros? Si ni siquiera se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿Cómo no nos va a dar con Él todo lo demás? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios mismo los declara justos.
¿Quién los condenará? ¿Acaso será Cristo, el que murió y, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios intercediendo por nosotros? ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Acaso las pruebas, la aflicción, la persecución, el hambre, la falta de todo, los peligros o la espada? Como dice la Escritura:
Por tu causa nos arrastran continuamente a la muerte, nos tratan como ovejas destinadas al matadero.Pero no; en todo eso saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos amó. Yo sé que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las fuerzas del universo, ni el presente ni el futuro, ni las fuerzas espirituales, ya sean del cielo o de los abismos, ni ninguna otra criatura podrán apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor." (Rom 8, 31-39)
Mi felicidad se basa en amar a Aquel que nos amó primero, y fue en JIX y cada una de sus personas, que Lo conocí hasta llegar a este punto donde soy simplemente feliz. Ahora bien, ¿Quién me dice que Dios me ama? La respuesta es: Dios mismo, que me lo muestra día a día. Recordemos que "Tanto amó Dios al mundo que le dio a su único Hijo, para que todo aquel que crea en ÉL no muera, sino que tenga la Vida Eterna" (Jn 3, 16) y si algún día lo olvido, es cuestión de que vea a mis amigos y recuerde de dónde me sacó Dios y a quienes puso en mi camino para que alegraran mi vida...tanto así me ha amado Dios ¡Que hasta perdonó mis pecados cuando volví a Él arrepentido, que sanó mi alma, que enjugó mis lágrimas, que me da fuerzas, que me da fe! Díganme ustedes ahora: ¿Cómo no amarlo por sobre todas las cosas? ¿A quién iremos, aparte que a Dios, si sólo Él tiene palabras de vida eterna?
Y como en JIX Te conocí mi Dios, Dios del Amor único y verdadero , escribo esto para agradecerte por haberlos puesto en mi vida, y para agradecerles a ellos, mis amigos...mis hermanos, todo lo que me han dado, y eso es : Poder conocerte cada día más a través de su bella amistad :D
"Yo por ti encontré a Dios en mi vida, tú eres el mayor signo de su amor.
Quien ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro (...) Encontré a Jesús por ti" (Para JIX).
domingo 25 de enero de 2009
"Punto de inflexión" (Manifiesto II)
>Nunca fui más libre que cuando me entregué por completo a Dios, sólo esclavizándome a Él descubrí la libertad plena. Mi vida es ahora un eterno SÍ a lo que Dios me pida; se me viene a la cabeza la canción En mí Getsemaní, su letra es muy linda y define mucho este punto de mi vida igual que la canción Déjate.
>Es extraño, ¿saben?, es como dice la segunda canción , Jesús prendió una llama en cada uno de nosotros y depende de nosotros dejar que nos consuma, y algún día se darán cuenta como yo, a mis muy pocos años de vida, que una vez que dejen que esa llama arda no podrán apagarla. Pero ¿Para qué apagarla? Él está clavado porque nos ama, no encontraremos en otro lado quien quiera ya morir por nosotros, y lo más lindo es que Dios nos da las fuerzas para todo, sólo tenemos que abrazarnos a su proyecto, ya que Él no nos pide lo que no podamos dar. Es como el Salmo 121 (Dios no te faltará) El Señor es tu guardián y tu sombra, el Señor está a tu diestra. Durante el día el sol no te maltratará, ni la luna de la noche. Siendo un poco autoreferente, me he dado cuenta que al trabajar para Dios, aunque me esfuerce mil veces más, me canso mucho menos, como en la pastoral de mi colegio, en movimientos provida o misionando.
>¿Y mi motor? Dios, y esa llama que prendió en mí, y aún sabiendo que mi fe es débil y pobre y que no soy santo sino que un simple pecador, aún así no quiero decirle que no a Dios [aunque obviamente muchas veces fallo], simplemente no puedo abandonarlo, lo dejé penetrar una vez en mí y firmé mi bella sentencia. Nunca había sido tan feliz en mi vida.
>Y es en ese contexto que me di cuenta de lo equivocado que estaba antes, quizás basta con leer el manifiesto primero o algunos escritos anteriores. Pero ahora lo veo tan claro, todo cuanto Dios ha creado es bello y así incluso los más pecadores de los pecadores somos hijos de Dios y somos infinitamente amados antes de nuestra creación.
>Mi error se basó en que miraba la pelusa en el ojo de la humanidad y no veía el tronco que había en el mío, pero incluso ese grave error no es peor que este: equivoqué completamente el mensaje de Dios, lo vi como un castigo y el último día lo veía como un juicio terrible del cual nadie se salvaría, pero ahora no, ahora veo la Verdad: Dios es amor y misericordia, y aunque eso no quita que sea justo e igual juzgará a todos los pueblos, al menos puedo ver ahora todo cuanto ha creado con amor y finalmente sentir la felicidad en mi vida y eso me impulsa a querer amar a todo el mundo y a compartir mi felicidad con todos. Espero con anhelo no un juicio, sino la venida gloriosa de mi Señor que ojalá nos lleve a todos a la felicidad y al descanso eterno en el Padre.
>¿Y aquellos que están lejos de Dios? Simplemente me dan pena, porque no son felices, puede que su vida este llena de momentos felices, pero todo eso es pasajero, la felicidad verdadera está con Dios y por eso es misión de cada Católico mostrar a Dios a sus hermanos que aún no lo conocen o que niegan de Él; y si en algún momento es necesario corregir a ese hermano que está equivocado, hacerlo siempre con amor y comprensión, nunca, NUNCA, negándole el perdón ni la misericordia de Dios, porque todo cuanto se haga con amor es agradable a Dios, ya que a nosotros no nos corresponde juzgar si alguien irá al Cielo o al Infierno… Eso sólo es trabajo de Dios “Hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo”.
>La vida es Cristo, y Cristo es amor y perdón. Amémonos los unos a los otros como hijos de una misma familia, ya que el amor todo lo puede.
“Alabad al Señor todos los pueblos. ¡Aleluya!”
Renzo Serri, A.M.D.G.
>Es extraño, ¿saben?, es como dice la segunda canción , Jesús prendió una llama en cada uno de nosotros y depende de nosotros dejar que nos consuma, y algún día se darán cuenta como yo, a mis muy pocos años de vida, que una vez que dejen que esa llama arda no podrán apagarla. Pero ¿Para qué apagarla? Él está clavado porque nos ama, no encontraremos en otro lado quien quiera ya morir por nosotros, y lo más lindo es que Dios nos da las fuerzas para todo, sólo tenemos que abrazarnos a su proyecto, ya que Él no nos pide lo que no podamos dar. Es como el Salmo 121 (Dios no te faltará) El Señor es tu guardián y tu sombra, el Señor está a tu diestra. Durante el día el sol no te maltratará, ni la luna de la noche. Siendo un poco autoreferente, me he dado cuenta que al trabajar para Dios, aunque me esfuerce mil veces más, me canso mucho menos, como en la pastoral de mi colegio, en movimientos provida o misionando.
>¿Y mi motor? Dios, y esa llama que prendió en mí, y aún sabiendo que mi fe es débil y pobre y que no soy santo sino que un simple pecador, aún así no quiero decirle que no a Dios [aunque obviamente muchas veces fallo], simplemente no puedo abandonarlo, lo dejé penetrar una vez en mí y firmé mi bella sentencia. Nunca había sido tan feliz en mi vida.
>Y es en ese contexto que me di cuenta de lo equivocado que estaba antes, quizás basta con leer el manifiesto primero o algunos escritos anteriores. Pero ahora lo veo tan claro, todo cuanto Dios ha creado es bello y así incluso los más pecadores de los pecadores somos hijos de Dios y somos infinitamente amados antes de nuestra creación.
>Mi error se basó en que miraba la pelusa en el ojo de la humanidad y no veía el tronco que había en el mío, pero incluso ese grave error no es peor que este: equivoqué completamente el mensaje de Dios, lo vi como un castigo y el último día lo veía como un juicio terrible del cual nadie se salvaría, pero ahora no, ahora veo la Verdad: Dios es amor y misericordia, y aunque eso no quita que sea justo e igual juzgará a todos los pueblos, al menos puedo ver ahora todo cuanto ha creado con amor y finalmente sentir la felicidad en mi vida y eso me impulsa a querer amar a todo el mundo y a compartir mi felicidad con todos. Espero con anhelo no un juicio, sino la venida gloriosa de mi Señor que ojalá nos lleve a todos a la felicidad y al descanso eterno en el Padre.
>¿Y aquellos que están lejos de Dios? Simplemente me dan pena, porque no son felices, puede que su vida este llena de momentos felices, pero todo eso es pasajero, la felicidad verdadera está con Dios y por eso es misión de cada Católico mostrar a Dios a sus hermanos que aún no lo conocen o que niegan de Él; y si en algún momento es necesario corregir a ese hermano que está equivocado, hacerlo siempre con amor y comprensión, nunca, NUNCA, negándole el perdón ni la misericordia de Dios, porque todo cuanto se haga con amor es agradable a Dios, ya que a nosotros no nos corresponde juzgar si alguien irá al Cielo o al Infierno… Eso sólo es trabajo de Dios “Hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo”.
>La vida es Cristo, y Cristo es amor y perdón. Amémonos los unos a los otros como hijos de una misma familia, ya que el amor todo lo puede.
“Alabad al Señor todos los pueblos. ¡Aleluya!”
Renzo Serri, A.M.D.G.
domingo 30 de noviembre de 2008
Labios
Bueno, en verdad me encanta este poema que escribí, lo que es raro en mí, aunque en verdad ya no me representa ni en lo más mínimo e incluso me averguenza un poco leerlo, pero igual lo subo.
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Bellos y benditos esos labios
que por tu boca se asoman
¿Qué celestiales besos entregaran al contacto con los míos?
¿Qué placer más oculto se esconde detrás de esos que son tibios?
¿Es acaso algún mortal digno de besarlos?
¿A cuantos más les has negado esos labios puertas del paraíso?
Pues, si esos labios tocaran los míos
me entregaría por completo a la pasión desenfrenada de mis instintos
que ya sólo con verlos en tu bello rostro
hacen que esté dispuesto a ser azotado
por el viento del segundo cerco.
Y sobre tus labios
esos bellos ojos que,
cual Loki mitológico,
se metamorfosean a mi cuerpo seduciendo
¡Oh, Cruel destino de crueles pruebas!
¿Es avaricia acaso el quererlos para mí o es sólo entrega completa al destino
que tus ojos y labios me niegan?
Dispuesto estoy a entrar
al castigo del segundo cerco
allí abajo en el infierno
con tal de tus labios besar por un momento.
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Bellos y benditos esos labios
que por tu boca se asoman
¿Qué celestiales besos entregaran al contacto con los míos?
¿Qué placer más oculto se esconde detrás de esos que son tibios?
¿Es acaso algún mortal digno de besarlos?
¿A cuantos más les has negado esos labios puertas del paraíso?
Pues, si esos labios tocaran los míos
me entregaría por completo a la pasión desenfrenada de mis instintos
que ya sólo con verlos en tu bello rostro
hacen que esté dispuesto a ser azotado
por el viento del segundo cerco.
Y sobre tus labios
esos bellos ojos que,
cual Loki mitológico,
se metamorfosean a mi cuerpo seduciendo
¡Oh, Cruel destino de crueles pruebas!
¿Es avaricia acaso el quererlos para mí o es sólo entrega completa al destino
que tus ojos y labios me niegan?
Dispuesto estoy a entrar
al castigo del segundo cerco
allí abajo en el infierno
con tal de tus labios besar por un momento.
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